Influencias: Aerosmith - Por que yo también estoy Crazy

 

No recuerdo con claridad qué llevé yo a aquella presentación escolar. Puede que haya sido algo del soundtrack de Dangerous Minds o de Teenage Mutant Ninja Turtles. Pero lo que sí recuerdo —con precisión quirúrgica— fue lo que llevó mi prima Ivette: Get a Grip de Aerosmith.

En ese momento pensé que era una charra por escoger una banda de rock. Yo, envuelto en ritmos urbanos, jamás imaginé que terminaría convertido en fan de una banda que, hasta ese día, me parecía fuera de mi mundo. Pero algo cambió. Sin darme cuenta, esa semilla quedó sembrada.

Era la época dorada de MTV. Empezaron a llegarme sus videos: Crazy, Amazing, la trilogía visual con Alicia Silverstone y Liv Tyler, la hija de Steven Tyler. Ahí me atraparon. La actitud de la banda, la voz rasposa pero melódica de Steven, las guitarras de Joe Perry, el flow roquero… Aerosmith me fue envolviendo poco a poco hasta que terminé juquiao con casi todo lo que hacían.

Lo más curioso fue que no los descubrí desde sus comienzos, sino al revés: iba comprando álbumes más viejos cada vez, y cada disco me mostraba una nueva faceta. Me impresionó saber que mantuvieron casi siempre su alineación original y que, lejos de quedarse atrás, lideraban las nuevas épocas sin perder su esencia.

Antes de ellos, no escuchaba rock. Pero Aerosmith me abrió esa puerta. Me dio una etapa en la vida donde me convertí en roquero por un rato, dejando a un lado todos los géneros que había amado antes. Esa fase me llevó a descubrir otras bandas, otros mundos. Y aunque eventualmente regresé al rap —mi primer amor—, la huella quedó.

No puedo señalar algo específico de su sonido que haya copiado, pero sí sé que son parte de mi ADN musical. En ciertos momentos de mi carrera, noto detalles en lo que hago que vienen directo de esa influencia. Tal vez su mayor impacto fue inspirarme a estudiar música seriamente, a querer entender teoría, a aprender instrumentos. Porque ellos sabían lo que estaban haciendo. Y yo también quería saber.

He intentado rendirles homenaje en proyectos que, por ahora, no han salido a la luz. Pero sé que algún día lo haré de forma más evidente.

Compararnos no sería justo. Yo vengo de otra cultura, otro entorno. Pero si hay algo en común, tal vez es que cuando produzco un beat, sí pienso en teoría musical, en armonía, en estructura. Y en no tenerle miedo a cruzar fronteras sonoras.

Lo que más valoro de ellos, y que mucha gente tal vez pasa por alto, es esa obsesión por hacer música bien hecha, sin atajos. Y su capacidad para romper barreras: Walk This Way con Run DMC fue una prueba de que el rap y el rock podían coexistir. Desde ese momento supe que no había reglas. Solo arte.

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