Influencias: Snoop Dogg – D. O. G. G.

No sabría darte una fecha exacta de cuándo escuché a Snoop por primera vez. Lo que sí sé es que, desde que tengo uso de razón, él estaba presente de una forma u otra. Sea porque los muchachos del barrio lo tenían sonando, o porque aparecía en algún video de MTV, Snoop ya formaba parte del ambiente.

Poco a poco, mientras yo empezaba a prestarle más atención al flow de los diferentes raperos y al nivel lirical que traían, él fue ganando terreno hasta convertirse en uno de mis favoritos. No fue su voz ni su imagen primero — fue lo que decía, cómo lo decía, y lo que representaba.

Snoop venía de Long Beach, California. De otra cultura, sí. Pero al final del día, también del barrio. Y cuando uno viene del barrio, hay cosas que se entienden sin tener que explicarlas mucho. Él representaba a los Crips, su zona, su estilo, su sistema de códigos. Nosotros acá en PR teníamos los nuestros, distintos en muchas cosas, pero iguales en lo esencial: respeto, calle, identidad. Él se vestía como los suyos. Nosotros como los nuestros. Pero todo tenía sentido.

Mi conexión con su música se solidificó desde el disco 2001 de Dr. Dre, donde su presencia fue clave. Y aunque su trayectoria tiene altos y bajos como cualquier artista con años en la industria, para mí, The Last Meal sigue siendo probablemente mi disco favorito de él. En ese punto ya no era solo un artista que escuchaba — era parte de mi ADN musical.

De hecho, Snoop Dogg fue parte de lo que moldeó incluso mi identidad como artista. Cuando yo era flaco, tenía el pelo largo, trenzas y bandanas. Yo era menor de edad, pero ya tenía un negocio: El Friquitín. Un día, mi pana Rubio me ve y me dice: “Yo, you look like a light skin version of Snoop.” Yo le contesto sin pensarlo: “But I’m not Snoop Dogg, I’m the Madd Dogg.” Y así nació el nombre artístico Madd Dogg, que usé durante años. Eso no fue casualidad.

Y si hablamos de homenajes directos, está claro que Jálale el Gatillo en El Karimbo En 4Otena es un tributo tanto a Snoop como a Dre. Esa canción tiene su propia historia, y como todo lo que merece respeto, será contada en su debido momento.

Yo no hago lo mismo que Snoop Dogg. Pero sí hago hip hop. Compartimos ese punto de partida. Somos distintos, claro: distintos contextos, distintos ritmos, distintas culturas. Pero cuando escuchas lo mío, si afinas bien el oído, hay una parte del alma de Snoop que corre por ahí. Porque la música de él también vive en lo que yo hago.

Dejar un comentario