
No recuerdo exactamente en qué momento escuché a Tego Calderón por primera vez, pero sí sé quién me lo enseñó: Jaime RS. Y aunque la memoria puede jugar con los detalles, estoy casi seguro de que la primera canción fue “Mi Entierro”.
No creo que fuera en el álbum El Enemy de los Guasíbiri. Me parece que salió en algún mixtape de esos que llegaban en CD, o tal vez en un álbum de productor con varios cantantes. En fin, lo que sí recuerdo con claridad es que me quedé impresionado con ese tema… y todavía ni sabía quién era Tego.
Mi Entierro tenía algo que no se explicaba fácil. Un sabor bien de aquí, un flow salseao, afrocaribeño, pero con ese palabreo puro de calle, impecable. Jaime me decía: “Bro, este tipo es feeeeoooo”. Y cuando vi su primer video… ¡tenía razón! Con los dientes separados y feíto de verdad. Pero tenía un piquete, y ese swing de tipo que no le importaba un carajo. Y cuando lo escuchabas, se acabó to'. Era un fenómeno. Puro Hip Hop.

Y aunque físicamente no se parecía al típico artista comercial, lo que importaba era lo que venía a hacer: quedarse con to’. Y así fue.
Ese tema, Mi Entierro, me marcó para siempre. No solo por la letra, sino por cómo se sentía: era la calle, la cultura, el orgullo boricua metido en una sola canción. Y encima de eso, le daba respeto a los que vinieron antes, algo que siempre he valorado.
Hoy día, cuando escuchas mi tema Borinquen Bella, que es hip hop con salsa y con la esencia del jíbaro, no hay duda de que esa semilla la sembró el señor Tego Calderón en mí, junto a otros como Hector y Maelo. Está en mi ADN musical.
Es difícil compararme con él, porque lo que yo hago está influenciado por muchas cosas, pero Tego es uno de esos modelos a seguir que uno revisa de vez en cuando. Hay ocasiones donde estoy escribiendo, y me pregunto: ¿qué hubiera hecho Tego aquí? Aunque luego tome otro camino, esa consulta queda ahí.

También me identifico con él en otros aspectos. Tego habló sin miedo del discrimen racial. Él por ser negro y boricua; yo, por ser mitad árabe. En una época donde criticar a los negros es socialmente inaceptable, ser árabe todavía permite que te tilden de terrorista sin pensarlo dos veces. Así que sí, entiendo parte de lo que él representa. Y respeto todavía más el orgullo con el que resaltó a Loíza, como yo hago con mis montañas y jibaritos de Ciales.
Tego no es solo un artista. Es un punto de inflexión en nuestra historia musical. Una voz que desafió moldes y nos abrió camino.
Un feo con swing… el más HP del género.

Menciones honoríficas:
Aunque no es el enfoque de esta semana, no puedo dejar fuera a Eddie Dee. Lo escuché antes que a Tego. Señor Oficial, Censurarme por ser rapero, esos temas me tocaron. Eddie no fue una influencia directa, pero estaba presente en esa era. Produjo artistas, dejó huella, y hasta tuvo que ver con palos como La Gasolina. El respeto también va pa’ él.